Tu magnifica figura esbelta se cubría con las sábanas de mi catre esa mañana de domingo, el sol intentaba a duras penas penetrar las cortinas e iluminar la habitación que de por sí estaba iluminada por tu presencia. Tu mirada me tentaba ágil y lucidamente desde tu lugar en nuestro lecho de amoríos e ilusiones. Me invitaba a tomarte entre mis brazos y bordar en tu boca miles de estrellas beso a beso. Devolviéndote la mirada me zambullí en tu cuerpo, el mar de mis delirios, dando brazadas largas y extensas en contra de un oleaje seductor. Recorrí tus amplias caderas con la dedicación de un amante experimentado, siendo solo un principiante en esto de el amor y las caricias. Besé tus anhelos con delicadeza, acaricié tu cabello y toque tu piel como si se tratase de la seda más suave que haya existido jamás. Te amé, te amé infinitamente, me hice hombre atando cabos en tu puerto de placer, bebí de las agua de tu cuerpo y sacié mi sed, te hice olvidar el pasado y t...
La manera en como vemos al mundo está determinada por el lenguaje que compartimos con nuestro entorno. Digamos que yo hablo hindi, y las personas a mi alrededor solo comprenden del lenguaje de señas, pero acá les será sencillo entender mi manera de mirar las cosas, al menos eso pienso yo.