Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo 5, 2017

Anne.

—Quiero probarte -dije Y comenzaste con unas de esas, tus tantas cantaletas, diciendo que mi seguridad rayaba en el egocentrismo, y que algunas veces, podía caerte realmente mal, pero... ¿Acaso es mi culpa? Que jamás hayas sabido expresar abiertamente tu sexualidad, y que suprimas estos aspectos de tu vida como si fueren cosas no relevantes. ¿Es acaso mi culpa estar bien conectado con mi sexualidad? Conocerme, saberme y sentirme hombre. Disculpas, por estar seguro de mi mismo, Anne, jamás pensé que a una mujer pudiere resultar incómodo ser deseada por alguien del sexo opuesto. Pero hablándolo bien, hay tantas maneras de "probar", que es casi imposible darle una connotación sexual, lo cual me deja airoso pues sé, que estás predispuesta sobre este tipo de temas, y, ¿por qué? No tengo absoluta culpa de tus malas experiencias, de que estés dañada, rota o defectuosa, en realidad nadie tiene la culpa de nuestras carencias, nuestros errores, de nuestras malas deci...

Adicciones.

¿Por qué? Esperamos siempre al último momento para darnos cuenta de las cosas que perdemos por nuestra propia cabeza. Y al final del día, lloramos porque aquello que tanto queremos ya no está, ni en nuestro catre, o en nuestra casa, siquiera en nuestras vidas. Nos lamentamos, de perder, de ya no tener lo que deseábamos, lo que en algún momento anhelábamos, ¿por qué? Cuando en realidad, insistimos tanto en desprendernos de ese algo, de ese alguien. ¿Por qué nos lamentamos de perder? Cuando pudimos haber ganado tanto. Inconformes somos por naturaleza, por convicción, por decisión, porque queremos. Somos así, insistimos en lo que hace daño, en lo que nos hace decaer, desvanecer, entristecer, todo aquello que nos hiere. Somos adictos a eso, la tristeza, es una realidad de la que jamás escaparemos, y mucho menos terminaremos de admitir. H.M

Solo otra vez.

Quiero estar solo otra vez. Con mis pensamientos, con mis sonrisas. Con mi llanto y mi desesperación. Quiero que la soledad me abrace, y me haga el amor. Para así poder salir y deslumbrar. Aunque esté solo por dentro. Triste y vacío. Sonreiré. Y sentirá envidia la brisa porque nunca se vio tan ligera. Y se esconderá el so, porque no igualará el brillo de mis ojos. Quiero estar solo de nuevo. Para recordar la inocencia que vivía dentro de mi en algún momento. Y dormir desnudo acá en mi cama. Con el aroma del té, en mi habitación por las mañanas. Y amantes de turno, que entren y salgan por las puertas del alma. Pero no se queden, porque el buen sexo no garantiza felicidad. Márchense y déjenme disfrutar de mi soledad. Esa soledad tan mía, tan única. Tan hermosa. Quiero estar solo otra vez. Como estaba antes de encontrarte. Antes de besarte y de sentirte. Solo, con mis 4 paredes y mis sabanas blancas. Cuando disfrutaba del chocolate, pero no sabía a tus labios. Cuan...