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Mostrando entradas de diciembre 15, 2013

Volver.

No pertenecer a un lugar en especifico. ¿Qué tan malo puede ser? Caminar siendo un errante, tener miles de lugares que recorrer. Tener el viento en tu rostro. El suelo siempre caliente bajo tus pies. Tu alma guiando tus pasos. El sol reflejado en tus gafas oscuras. Qué bonito ver el mundo desde esta perspectiva. Pero ya quiero volver. Al lugar del que alguna vez partí. Quiero regresar al lugar donde tus ojos están. Quiero volver a donde tus besos yacen. Anhelo poder ver, tu cuerpo desnudo al amanecer. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde aquella vez? No mucho para mi, al parecer. Pero volveré. Volveré a ti. Cortaré mi cabello. Afeitaré mi barba. Compraré ropa nueva, y a tu encuentro marcharé. A recordarte quién soy. A decirte por qué me fui. Por qué me marche. Prepárate. Viste nuestra cama de dosel. Abre tu alma. Ábreme tu ser. El mundo ha sido cruel. Conmigo. Derrotado está mi ser. Cansado estoy de andar. Y ahora solo quiero des...

Qué bueno es.

Qué bueno es. Saber que dejaste de hablar inglés, para hablar francés. Qué bueno es. Saber que dejaste de despertar a las 6, y ahora despiertas a las 10. Qué bonito es. Cambiar tu manera de dormir, que antes dormías sola, y ahora no puedes dormir sin mi. Qué hermoso es. Aprender de ti, cada día más. Qué agradable es, saber que soy el cambio que hacía falta. Pensar que entre a tu vida de forma repentina. Cambia el semblante, levanta el rostro. Tu vida cambié, y ese cambio soy yo. Piensa que, ese hombre que alguna vez te besó, no existe y en su lugar estoy yo. Quién no te fallará. Quién otros ojos no mirará. El hombre que otro cuerpo no recorrerá. Un hombre que vive para ti. Que sonríe. Que respira. Que suspira. Piensa en mi, como la calma luego de la tormenta. Como quién te hará estremecer. Como quién te hará enloquecer. Soy y seré, el viento en tu piel. Las caricias por la mañana. La lluvia en tu ventana. Soy el aroma de un buen café...

Celos.

Rabia. La impotencia es la mayor debilidad de el hombre. Furia. Huracán de pensamientos y emociones. Tristeza y decepción. Ansías de conocimiento. ¿Dónde estás? ¿A quién miras? Sé que alguien más es digno de tus favores. De tu cariño. De tus sabores. Distante te encuentro, en nuestra cama. En la vida. En mi boca. Teniéndote cerca, aquí no estás. Tu mente está distraída. Al parecer otros asuntos le atañen. Gotas de sudor de otro cuerpo. Un cuerpo ajeno a nuestro amor. Cuerpo de un tercero. Bendecidos los ciegos. Benditos ellos. Ellos que no pueden apreciar mi dolor. Que no pueden mirarlo. Que no pueden sentirlo. ¡Oh si! Cuanto quisiera no quererte. No pensarte. No mirarte. No besarte. Dueles. Dueles en el alma. En el corazón. Y mucho más en la mente. Nadie dijo nada de esto. Nadie advirtió a la flor, que el colibrí, no toma de un solo néctar. Nadie advirtió. Nadie avisó. Nadie pensó. Nadie soy yo. Sabor a traición. Derrota. Agonía. Celos. H.M...

¿Qué sientes?

Pasa. Siéntate. Deja que mis ojos se deleiten con la belleza de tu rostro. Córrete el cabello. Hacia atrás, deja que se vean tus clavículas. Las coyunturas de tu cuerpo tientan a la mente débil de cualquier hombre. Y yo soy un hombre cualquiera. Recuéstate. ¿Hasta donde llega esa línea en tu escote? Las líneas de las manos predicen nuestra vida, y las lineas de tu cuerpo describen mi deseo. Disculpa que te mire fijamente. Descortesía de mi parte al no ofrecerte algo que tomar. Ten, un vaso de agua, no tomaré nada, pues aún no me decido. Al final de el día, necesitarás agua en tu cuerpo, pues el sudor hará que te deshidrates. Veo que cortaste tu cabello. Cambiaste su color. Te ves más joven. Seré un viejo verde. Un cascarrabias. Un sádico, un morboso. El hombre que sentado, deleita su vista con las maravillas de tu cuerpo. Ya decidí que tomar. Ven, únete a mi. Te tomaré a ti. Aquí. Ahora. Sin pensarlo. Deshazte de tus preocupaciones...

Soy.

Aún no logro recordar nuestras últimas palabras. No consigo encontrar el sabor de tus labios. El salitre ha curtido mi piel. El sol ha cambiado su color. La espera me ha hecho impaciente. El calor me ha tostado la cordura. La arena carcome mis pensamientos. El sonido de el mar, ya no es hermoso. Me aturde, me hostiga. La espuma de la orilla es similar a la que corre en las comisuras de mi boca. Mi mente, mi mente desgastada por la sed, me pide saciarla. Hace tiempo ya que se acabó el agua de mi cantimplora. Hace tiempo ya que se acabó mi tiempo. Hace tiempo ya que se acabó la espera. Pero aquí seguiré esperando por ti. Aquí me quedaré, anclado en la orilla, como navío inservible. Soy un barco a vapor, que no tiene motor. Soy la víspera de todos los deseos. Soy la expectativa hecha hombre. Tu eres el tiempo perdido. Eres ilusión. Eres perdición. Eres lo que deseo, y a la vez lo que jamás tendré. Sigo vivo por inercia. Sigo vivo por la ans...