Rabia.
La impotencia es la mayor debilidad de el hombre.
Furia.
Huracán de pensamientos y emociones.
Tristeza y decepción.
Ansías de conocimiento.
¿Dónde estás?
¿A quién miras?
Sé que alguien más es digno de tus favores.
De tu cariño.
De tus sabores.
Distante te encuentro, en nuestra cama.
En la vida.
En mi boca.
Teniéndote cerca, aquí no estás.
Tu mente está distraída.
Al parecer otros asuntos le atañen.
Gotas de sudor de otro cuerpo.
Un cuerpo ajeno a nuestro amor.
Cuerpo de un tercero.
Bendecidos los ciegos.
Benditos ellos.
Ellos que no pueden apreciar mi dolor.
Que no pueden mirarlo.
Que no pueden sentirlo.
¡Oh si!
Cuanto quisiera no quererte.
No pensarte.
No mirarte.
No besarte.
Dueles.
Dueles en el alma.
En el corazón.
Y mucho más en la mente.
Nadie dijo nada de esto.
Nadie advirtió a la flor, que el colibrí, no toma de un solo néctar.
Nadie advirtió.
Nadie avisó.
Nadie pensó.
Nadie soy yo.
Sabor a traición.
Derrota.
Agonía.
Celos.
H.M.
La impotencia es la mayor debilidad de el hombre.
Furia.
Huracán de pensamientos y emociones.
Tristeza y decepción.
Ansías de conocimiento.
¿Dónde estás?
¿A quién miras?
Sé que alguien más es digno de tus favores.
De tu cariño.
De tus sabores.
Distante te encuentro, en nuestra cama.
En la vida.
En mi boca.
Teniéndote cerca, aquí no estás.
Tu mente está distraída.
Al parecer otros asuntos le atañen.
Gotas de sudor de otro cuerpo.
Un cuerpo ajeno a nuestro amor.
Cuerpo de un tercero.
Bendecidos los ciegos.
Benditos ellos.
Ellos que no pueden apreciar mi dolor.
Que no pueden mirarlo.
Que no pueden sentirlo.
¡Oh si!
Cuanto quisiera no quererte.
No pensarte.
No mirarte.
No besarte.
Dueles.
Dueles en el alma.
En el corazón.
Y mucho más en la mente.
Nadie dijo nada de esto.
Nadie advirtió a la flor, que el colibrí, no toma de un solo néctar.
Nadie advirtió.
Nadie avisó.
Nadie pensó.
Nadie soy yo.
Sabor a traición.
Derrota.
Agonía.
Celos.
H.M.
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