En ésta vida, o te levantas y corres de cara al viento con esperanza de que vas a a avanzar, o te quedas allí parado, dejando que el viento te arrastre, te golpee contra mil y un obstáculos y haga de ti lo que le venga en gana.
"La valía de las personas, no está en su apariencia, ni en sus riquezas, el verdadero valor neto de cualquier ser humano, está destacado en su fuerza, la voluntad, el valor y sus agallas para afrontar las dificultades"
¿Y no es cierto eso?
Si el rey no es fuerte, no perdurará en el trono, si la reina es débil, no podrá cumplir su labor ante su rey, y si los herederos al trono sucumben, el reino quedará sin gobernante, sin reina y sin un futuro posible.
La vida me trae a la nariz el olor fétido y ponzoñoso de la realidad. Había tenido por mucho tiempo los ojos cerrados, e ignoraba completamente, que me estaba convirtiendo en alguien débil y sin convicciones, sin ganas de seguir adelante, atado a mi mismo, sin percatarme de que mi obstáculo más grande, era mi propia sombra.
Pero estoy acá, y alzando la voz y dando señales de que éste rey aún no se rinde, de que su corona seguirá intacta, y que la cobardía ya no reinará ni calará sus huesos, pues ha regresado con ojos malvados, con una mente fría y con los pasos lentos y sigilosos de un tigre que entre la maleza, analiza a su próxima víctima para hacerla añicos con un zarpazo seco, un golpe directo al espinazo con una garra que no conoce la misericordia.
He vuelto, ha regresado el tirano, el león de la gran estepa, la mano de hierro, más exacto que el mejor arquero inglés, ágil, intuitivo, mordaz, despiadado.
Estoy de vuelta, para demostrarle al mundo, y la vida, que cuando jodes con un guerrero, puedes recibir una estocada directo en el pecho.
Regresé, siendo peor de lo que era, pero no es mi culpa, la vida, el mundo y las ilusiones, así lo quisieron.
"Y entre dos colinas regresé a mi hogar, no para asentarme en él, sino para bailar y reír como alguien que ha perdido el juicio, mientras lo veo arder en llamas, se dirá que he perdido la cordura o que estoy loco, pero, los verdaderos locos, son ellos."
H.M.
"La valía de las personas, no está en su apariencia, ni en sus riquezas, el verdadero valor neto de cualquier ser humano, está destacado en su fuerza, la voluntad, el valor y sus agallas para afrontar las dificultades"
¿Y no es cierto eso?
Si el rey no es fuerte, no perdurará en el trono, si la reina es débil, no podrá cumplir su labor ante su rey, y si los herederos al trono sucumben, el reino quedará sin gobernante, sin reina y sin un futuro posible.
La vida me trae a la nariz el olor fétido y ponzoñoso de la realidad. Había tenido por mucho tiempo los ojos cerrados, e ignoraba completamente, que me estaba convirtiendo en alguien débil y sin convicciones, sin ganas de seguir adelante, atado a mi mismo, sin percatarme de que mi obstáculo más grande, era mi propia sombra.
Pero estoy acá, y alzando la voz y dando señales de que éste rey aún no se rinde, de que su corona seguirá intacta, y que la cobardía ya no reinará ni calará sus huesos, pues ha regresado con ojos malvados, con una mente fría y con los pasos lentos y sigilosos de un tigre que entre la maleza, analiza a su próxima víctima para hacerla añicos con un zarpazo seco, un golpe directo al espinazo con una garra que no conoce la misericordia.
He vuelto, ha regresado el tirano, el león de la gran estepa, la mano de hierro, más exacto que el mejor arquero inglés, ágil, intuitivo, mordaz, despiadado.
Estoy de vuelta, para demostrarle al mundo, y la vida, que cuando jodes con un guerrero, puedes recibir una estocada directo en el pecho.
Regresé, siendo peor de lo que era, pero no es mi culpa, la vida, el mundo y las ilusiones, así lo quisieron.
"Y entre dos colinas regresé a mi hogar, no para asentarme en él, sino para bailar y reír como alguien que ha perdido el juicio, mientras lo veo arder en llamas, se dirá que he perdido la cordura o que estoy loco, pero, los verdaderos locos, son ellos."
H.M.
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