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Mostrando entradas de abril 23, 2017

Catedral.

Edificio eterno. Con tus caras tristes, tus adeptos llenos de hipocresía. Una casa de espejos eterna. Con verdades tergiversadas a convenir. Letrina de perros y vagabundos. La epitome de lo irónico vive en ti. Un pueblo muerto de hambre. En búsqueda de esperanzas y fe. Un directo que usa copas de oro. Y bebe sangre y come carne de un salvador. Eres el hogar de las ilusiones. Tribunal. Cementerio. Una casa de artimañas. Y alguna vez me senté en tus filas de asientos. Buscando perdón. Rogando justicias. Buscando fe. HM.

Asesina de recuerdos.

Abrí los ojos lentamente y allí estabas, hermosa. Con aquella sonrisa tan encantadora a la que incluso el más despiadado de los hombres se rendiría...¡bang! Otra detonación a lo lejos se abrió paso a través de la oscuridad, iluminando toda la habitación por milésimas de segundo; y allí seguías tu, erguida y majestuosa, impasible ante la situación, con esa sonrisa en tu rostro. Parece haber sido ayer cuando íbamos de la mano a las orillas de la playa y el viento arremolinaba tu cabello, ¿o fue esta mañana? Quién sabe, en estos minutos he estado recordando tantas cosas...¡bang! Otra detonación...¡bang! Pascuas...¡bang! Nuestras navidades en Tailandia...¡bang! París...¡bang! España...¡bang! New York...¡bang! ¡Para, por favor! No sé si aguante un segundo más...   Michael.

Prisiones libres.

Me hice creer a mi mismo, por mucho tiempo. Que en realidad te quería. Sin pensar que pudiere ser dependencia. O un apego emocional arraigado a mi conducta autodestructiva. Pensé que eras indispensable para vivir, y no. Me encanta tu sonrisa,. La manera en que tu cabello cae sobre tu espalda. Todo de ti, en realidad. Pero puedo sobrevivirte. Ya no eres el primer pensamiento de mis mañanas. Y aunque junto a mi esté tu almohada. En ese lado izquierdo de mi cama. Ya no volteo a mirarte. Ahora miro a la ventana, buscando de la infinidad de posibles regalos que trae un nuevo día. Y te sigo queriendo. Distinto, más bonito. Sin la influencia de la ponzoña a la que llaman dependencia. Te quiero. Pero con libertad. La misma libertad de un reo al que abrieron la jaula. Y disfruta de su metafórica libertad. Con el cuerpo libre y el alma encerrada en un rincón oscuro de aquella prisión, a la que los jóvenes llaman amor incondicional. HM.

Petricor.

Gotas, eso queda en el vacío. Y el petricor empapa mi nariz mientras el frío inclemente me cala los huesos con su infinita tristeza. Pero no todo es malo acá. Me reconfortan los muslos de una mujer hermosa. Me calienta su sonrisa por momentos. Y en otros su abdomen contra mi espalda. Entre los susurros que trae la brisa, que se cuela por las ventanas. La charlatanería del viento, con sus promesas de paz y tranquilidad inviolables. El misterio de la niebla. Las centellas del cielo lluvioso. Resplandores de oscuridad finita. Besos estremecedores. Seducción con cuerpo de mujer. Caudal de río fluido. La violencia de las olas contra la roca. Eres la tormenta que necesito en la vida. Con tus ojos locos y el cabello negro. Ondeante al viento. Misterio. Mírate. La calma que promete nunca acabar. Eres la vida de quién te admira. Y llegaste a empaparme de ti. Me sumergiste en tus aguas. Enchumbaste mis zapatos. Te deshiciste de mi ropa. Me bautizaste a tus maneras. Y a...

Pensamientos de noche.

Son recuerdos que nos alimentan Que nos alientan, nos despiertan, nos mantienen vivos. Inmunes al frío, a la desesperanza, al miedo. Nos avivan y mantienen con ansias de más. De más vida, más vivencias, más recuerdos. O solo son eso, pensamientos de una noche y no más. Descartables. Desechables. Vacíos e insípidos pensamientos que solo traen desasosiego al alma del solitario. Pensamientos de esos que nos hacen viajar, y flotamos en las interminables agua del Tiber, hacia la infinidad. HM.