Ir al contenido principal

Pensamientos de noche.

Son recuerdos que nos alimentan
Que nos alientan, nos despiertan, nos mantienen vivos.
Inmunes al frío, a la desesperanza, al miedo.
Nos avivan y mantienen con ansias de más.
De más vida, más vivencias, más recuerdos.
O solo son eso, pensamientos de una noche y no más.
Descartables.
Desechables.
Vacíos e insípidos pensamientos que solo traen desasosiego al alma del solitario.

Pensamientos de esos que nos hacen viajar, y flotamos en las interminables agua del Tiber, hacia la infinidad.

HM.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tres puntos suspensivos...

Veo miles de personas en mi día a día, ignoro la cantidad de ellas, así como ignoro sus pensamientos, sus anécdotas, por sus caras puedes clarificarlos: trabajadores, emprendedores, caminantes, amantes, soñadores, mentirosos, envidiosos, parias, escoria, sombras de quienes fueron alguna vez, inconscientes, inteligentes, irreverentes, discordantes, dementes, personas con delirios de grandeza que pasa hora a hora de su vida en un ajetreo constante, en búsqueda de un objeto, un objetivo, una promesa, la analogía perfecta de un Santo Grial, algo inexistente, distante. Jóvenes, adultos, ancianos, bebes, personas tanto en la cúspide, como en la flor de su vida. En los aspectos cotidianos de la vida podemos apreciarlos normalmente, más no sabemos quienes son, no conocemos sus nombres, desconocidos. Sigo mi camino, pensando en quien me sigue, e ignorando a todos aquellos que simplemente por casualidades y acciones de Dios y del destino, es...

Esta chica, esta mujer... esta loca.

"Y está chica, esta mujer, esta... loca, se toma el atrevimiento de sonreírme. Esta chica, sonriente, radiante, y cautivadora, con la que tomaría mil cafés, recorrería mil parques y bailaría mil canciones. Esta chica que me toma de la mano, que me abraza la espalda y besa mi cuello. Luego, esta mujer, me pide que me acerque un poco más, que estoy un poco lejos, y me acerco, huelo su perfume, me enamoro de su aroma, de su esencia. Esta mujer a la que besaría siempre, a la que amaría con el alma, esta mujer que se maquilla para sentirse bella y lo que hace es sacarme de mi cabal. Y luego... luego está esta loca, que habla mal inglés y ama dormir hasta tarde, esta loca que deja su ropa regada en mi habitación sin pudor ni vergüenza, esta loca que pide a gritos mi cuerpo y mi compañía. Esta loca que me hace reír, esta loca que me hace nombrar a cientas de deidades en vano, amante del helado de chocolate y los buenos besos. No sé con cual he de quedarme, querría así a una mujer, mirarí...

Petricor.

Gotas, eso queda en el vacío. Y el petricor empapa mi nariz mientras el frío inclemente me cala los huesos con su infinita tristeza. Pero no todo es malo acá. Me reconfortan los muslos de una mujer hermosa. Me calienta su sonrisa por momentos. Y en otros su abdomen contra mi espalda. Entre los susurros que trae la brisa, que se cuela por las ventanas. La charlatanería del viento, con sus promesas de paz y tranquilidad inviolables. El misterio de la niebla. Las centellas del cielo lluvioso. Resplandores de oscuridad finita. Besos estremecedores. Seducción con cuerpo de mujer. Caudal de río fluido. La violencia de las olas contra la roca. Eres la tormenta que necesito en la vida. Con tus ojos locos y el cabello negro. Ondeante al viento. Misterio. Mírate. La calma que promete nunca acabar. Eres la vida de quién te admira. Y llegaste a empaparme de ti. Me sumergiste en tus aguas. Enchumbaste mis zapatos. Te deshiciste de mi ropa. Me bautizaste a tus maneras. Y a...