Queriendo conocer los secretos de tu alcoba, le hice el amor a tus deseos, con protección por supuesto, para no contagiarme de la enfermedad que provocan tus caprichos. Besé los labios de tu soberbia, los acaricié, los adoré y los morí, para que desnudaras tu vanidad. Baja las persianas de tu orgullo y desprende de tu cabello el velo de la dureza. Limemos las asperezas con la piedra pómez a la que los enamorados llaman amor. Fumemos de la hierba que algunos llaman felicidad y llenemos nuestros pulmones con carcajadas y sonrisas. Olvidemos las dificultades y las contrariedades. No he de mentirle, ¿y para qué? Si de mis ojos brota la pura y absoluta sinceridad. Le anhelo tanto como la hoja pretende al rocío de la mañana. Que la desembocadura de tus temores sean mis fornidos brazos, que la salida a todos tus miedos sea mi existencia. Con todo desenfado y soltura aceptaré tus abrazos y caricias. Desplegaré y extenderé todo el momento, haré de él una eternidad, si así lo deseas. ...
La manera en como vemos al mundo está determinada por el lenguaje que compartimos con nuestro entorno. Digamos que yo hablo hindi, y las personas a mi alrededor solo comprenden del lenguaje de señas, pero acá les será sencillo entender mi manera de mirar las cosas, al menos eso pienso yo.