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Mostrando entradas de febrero 3, 2013

No lo haré.

Podría hacerte el amor hoy, pero no lo haré. Podría besarte, pero no lo haré. Podría abrazarte, pero no lo haré. Podría mirarte, pero no lo haré. Podría palpar tu piel, pero no lo haré. Podría besar tu cuello, pero no lo haré. Podría sujetar tus manos, pero no lo haré. Podría desvestir tu cuerpo, pero no lo haré. Podría buscar refugio en ti, pero no lo haré. Podría mencionar tu nombre, pero no lo haré. Podría dedicarte poesía, pero no lo haré. Podría amar tus complejos, pero no lo haré. Podría sacarle brillo a tu sonrisa, pero no lo haré. Podría acariciar y palpar tu lengua con la mía, pero no haré. Podría acariciar tus muslos y juguetear con tus senos, pero no lo haré. Podría ser el eco de tu voz, pero no lo haré. Podría ser muchas cosas esta noche, pero nada seré. H.M.

Incierto.

¿Una historia sin final?. Las únicas razones que detienen la redacción de una obra literaria son: La falta de instrumentos y/o materiales necesarios para redactarla. La muerte de el escritor (sin embargo algunas obras son legadas para su culminación). Entonces toda obra literaria tendría un final, sea de amor, una historia de horror o algún drama. El hombre apasionado por la escritura es capaz de escribir en un muro, utilizando recursos primitivos con el fin de dejar un legado, una enseñanza o un mensaje al resto de la humanidad. Los restos de estos escritos serán declarados patrimonio de la humanidad de ser conocido el autor, de no serlo igual serán un patrimonio, un legado sin autor, un legado anónimo pero con un mensaje que transmitir. Una imagen, un enigma plasmado en la piedra por un total desconocido. Ese enigma podría ser descifrado e interpretado pero jamás existiría alguien que pudiera terminar las pocas letras, las pocas palabras escritas al ...

Cada que te vas.

Agonía fatal de perderte por las noches, de sentirte cerca y a la vez tan lejos. Soy un tonto por pensar que permanecerás siempre en mi lecho, que me harás compañía cuando las noches se tornen frías. Tonto por pensar que serás el sol que ilumine mis mañanas y quién al tomar el café me haga compañía. Soy un iluso que piensa que serás tu quién acariciará su espalda cuando sus batallas estén perdidas. ¿Cómo pensar que estarás allí cuando más te necesito?. ¿Cómo pensarlo? Si siempre te ausentas cuando más deseo que estés conmigo. Pero no es tu culpa. No es tu voluntad apartarte de mi porque sé que desearías estar conmigo hasta el amanecer. Sé que quisieras entre mis brazos renacer una y otra vez, calentando mi cuerpo con tus muslos, siendo yo tu hombre y tu mi mujer. La soledad me invade y me mutila, me arranca la vida cada que te vas. H.M.