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Cada que te vas.


Agonía fatal de perderte por las noches, de sentirte cerca y a la vez tan lejos.

Soy un tonto por pensar que permanecerás siempre en mi lecho, que me harás compañía cuando las noches se tornen frías.

Tonto por pensar que serás el sol que ilumine mis mañanas y quién al tomar el café me haga compañía.

Soy un iluso que piensa que serás tu quién acariciará su espalda cuando sus batallas estén perdidas.

¿Cómo pensar que estarás allí cuando más te necesito?.

¿Cómo pensarlo? Si siempre te ausentas cuando más deseo que estés conmigo.

Pero no es tu culpa. No es tu voluntad apartarte de mi porque sé que desearías estar conmigo hasta el amanecer.

Sé que quisieras entre mis brazos renacer una y otra vez, calentando mi cuerpo con tus muslos, siendo yo tu hombre y tu mi mujer.

La soledad me invade y me mutila, me arranca la vida cada que te vas.

H.M.

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