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Mostrando entradas de 2013

Noche buena.

¡Bienvenido sea el niño Dios, a este hogar! Qué profana mi exclamación, sabiendo que lo que hago es pecado. Imaginarte aquí y sentir que estás a mi lado. La noche silenciosa y fría me hace compañía. Ansias. Deseos. Anhelos. Es ciertamente adecuada esta distancia que nos separa hoy. A mi, me da la calma necesaria para escribir esto. Y a ti, te da para descansar, al igual que el resto. Igual al resto de las personas que están durmiendo y sienten calor. Mientras yo muero de frío, necesitando tu amor. No he de desesperar, pues sé que el día llegará. El día en el que en estás fechas pueda tenerte siempre.  Y mantenerte a ti y nuestro lecho calientes. Días en los que las horas se hagan ausentes. Y nos hundamos en idilios diferentes. Minutos. Segundos. Horas. Pasa el tiempo y cada vez más mi corazón te implora. Te deseo de manera desaforada y desesperada. Quiere tenerte dando vueltas en mi cama. Escuchar tus gemidos, silenciados por una almoh...

Volver.

No pertenecer a un lugar en especifico. ¿Qué tan malo puede ser? Caminar siendo un errante, tener miles de lugares que recorrer. Tener el viento en tu rostro. El suelo siempre caliente bajo tus pies. Tu alma guiando tus pasos. El sol reflejado en tus gafas oscuras. Qué bonito ver el mundo desde esta perspectiva. Pero ya quiero volver. Al lugar del que alguna vez partí. Quiero regresar al lugar donde tus ojos están. Quiero volver a donde tus besos yacen. Anhelo poder ver, tu cuerpo desnudo al amanecer. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde aquella vez? No mucho para mi, al parecer. Pero volveré. Volveré a ti. Cortaré mi cabello. Afeitaré mi barba. Compraré ropa nueva, y a tu encuentro marcharé. A recordarte quién soy. A decirte por qué me fui. Por qué me marche. Prepárate. Viste nuestra cama de dosel. Abre tu alma. Ábreme tu ser. El mundo ha sido cruel. Conmigo. Derrotado está mi ser. Cansado estoy de andar. Y ahora solo quiero des...

Qué bueno es.

Qué bueno es. Saber que dejaste de hablar inglés, para hablar francés. Qué bueno es. Saber que dejaste de despertar a las 6, y ahora despiertas a las 10. Qué bonito es. Cambiar tu manera de dormir, que antes dormías sola, y ahora no puedes dormir sin mi. Qué hermoso es. Aprender de ti, cada día más. Qué agradable es, saber que soy el cambio que hacía falta. Pensar que entre a tu vida de forma repentina. Cambia el semblante, levanta el rostro. Tu vida cambié, y ese cambio soy yo. Piensa que, ese hombre que alguna vez te besó, no existe y en su lugar estoy yo. Quién no te fallará. Quién otros ojos no mirará. El hombre que otro cuerpo no recorrerá. Un hombre que vive para ti. Que sonríe. Que respira. Que suspira. Piensa en mi, como la calma luego de la tormenta. Como quién te hará estremecer. Como quién te hará enloquecer. Soy y seré, el viento en tu piel. Las caricias por la mañana. La lluvia en tu ventana. Soy el aroma de un buen café...

Celos.

Rabia. La impotencia es la mayor debilidad de el hombre. Furia. Huracán de pensamientos y emociones. Tristeza y decepción. Ansías de conocimiento. ¿Dónde estás? ¿A quién miras? Sé que alguien más es digno de tus favores. De tu cariño. De tus sabores. Distante te encuentro, en nuestra cama. En la vida. En mi boca. Teniéndote cerca, aquí no estás. Tu mente está distraída. Al parecer otros asuntos le atañen. Gotas de sudor de otro cuerpo. Un cuerpo ajeno a nuestro amor. Cuerpo de un tercero. Bendecidos los ciegos. Benditos ellos. Ellos que no pueden apreciar mi dolor. Que no pueden mirarlo. Que no pueden sentirlo. ¡Oh si! Cuanto quisiera no quererte. No pensarte. No mirarte. No besarte. Dueles. Dueles en el alma. En el corazón. Y mucho más en la mente. Nadie dijo nada de esto. Nadie advirtió a la flor, que el colibrí, no toma de un solo néctar. Nadie advirtió. Nadie avisó. Nadie pensó. Nadie soy yo. Sabor a traición. Derrota. Agonía. Celos. H.M...

¿Qué sientes?

Pasa. Siéntate. Deja que mis ojos se deleiten con la belleza de tu rostro. Córrete el cabello. Hacia atrás, deja que se vean tus clavículas. Las coyunturas de tu cuerpo tientan a la mente débil de cualquier hombre. Y yo soy un hombre cualquiera. Recuéstate. ¿Hasta donde llega esa línea en tu escote? Las líneas de las manos predicen nuestra vida, y las lineas de tu cuerpo describen mi deseo. Disculpa que te mire fijamente. Descortesía de mi parte al no ofrecerte algo que tomar. Ten, un vaso de agua, no tomaré nada, pues aún no me decido. Al final de el día, necesitarás agua en tu cuerpo, pues el sudor hará que te deshidrates. Veo que cortaste tu cabello. Cambiaste su color. Te ves más joven. Seré un viejo verde. Un cascarrabias. Un sádico, un morboso. El hombre que sentado, deleita su vista con las maravillas de tu cuerpo. Ya decidí que tomar. Ven, únete a mi. Te tomaré a ti. Aquí. Ahora. Sin pensarlo. Deshazte de tus preocupaciones...

Soy.

Aún no logro recordar nuestras últimas palabras. No consigo encontrar el sabor de tus labios. El salitre ha curtido mi piel. El sol ha cambiado su color. La espera me ha hecho impaciente. El calor me ha tostado la cordura. La arena carcome mis pensamientos. El sonido de el mar, ya no es hermoso. Me aturde, me hostiga. La espuma de la orilla es similar a la que corre en las comisuras de mi boca. Mi mente, mi mente desgastada por la sed, me pide saciarla. Hace tiempo ya que se acabó el agua de mi cantimplora. Hace tiempo ya que se acabó mi tiempo. Hace tiempo ya que se acabó la espera. Pero aquí seguiré esperando por ti. Aquí me quedaré, anclado en la orilla, como navío inservible. Soy un barco a vapor, que no tiene motor. Soy la víspera de todos los deseos. Soy la expectativa hecha hombre. Tu eres el tiempo perdido. Eres ilusión. Eres perdición. Eres lo que deseo, y a la vez lo que jamás tendré. Sigo vivo por inercia. Sigo vivo por la ans...

Se va...

Se van las horas, se nos va el tiempo y nos hacemos viejos. ¿Qué hacemos con nuestras vidas? Los padres trabajando, los jóvenes estudiando y los niños jugando, ignorando que con el pasar de los años la vida hace más daño. Desvivimos, pensando en nuestros problemas y dejamos de pensar el lo bello que es el mundo. No percibimos ya el olor de un buen perfume, se pierde el sentido de ser felices solo por alcanzar nuestras metas. ¿Dónde quedo eso de ser feliz sin importar qué? Nuestra ambición de ser alguien en nuestras vidas, es la misma que nos priva de los buenos momentos de la misma, tanto así, que olvidamos que con tener un nombre y un apellido, ya somos alguien en la vida, que dando nuestro cariño, ya significamos alguien en la vida de otra persona. Las reuniones familiares solo son posibles en los cumpleaños, o en los funerales. ¿Por qué la muerte de una persona debe ser la única manera de ver a nuestros familiares? Lástima que esto sea cierto. Nuestra vida se pasa, s...

Carta final.

        "Mi querida Jenavieve...                                        parece que ha pasado una eternidad desde el día en que decidiste marchaste, ya predispuesta la fecha de tu llegada, siendo esta hecha llegar a nosotros por parte de nuestros tíos, decidimos decorar la mansión y hacer un festín en tu honor.                           Llenos de gozo y alegrías infinitas, comenzamos nuestra faena desde muy temprano, ir al establo y sacrificar un bello novillo, compramos el mejor vino que puede ofrecer París, engalanamos los corredores de nuestro hogar y llenamos de esperanza y regocijo nuestros corazones.                  Se han colgado vuestras cortinas favoritas, las que en días de verano dejan entrar mucha más luz que cualquiera otra, ya que siempre...

El baile de la alegría.

Estaba yo en las fiesta patronales, esa noche había salsa, retumbaban los timbales, sonaban sabrocitos, disfrutaba la gente, los niños ya dormidos y los viejitos con su aguardiente. Me dijo un amigo, "vámonos" a casa, le dije "espera un poco, veamos que pasa", cuando de repente, se acabó todo en la plaza. Caminando a la casa, pensamos en recortar camino, por medio de una calle que por cosas del destino esa noche no había luz y no estaban los vecinos. Le dije a mi amigo, "mejor demos la vuelta, son las 3 de mañana y las ánimas están sueltas". En ese momento, se adueñó de él la tontería, violentamente las orejas se me pusieron frías, en ese momento no pude nada hacer, por eso fui detrás de el y lo acompañé. Comenzó a sonar una champeta, escuchamos la campana de una bicicleta, "¿qué pasa?", me preguntó él y le dije "no sé, hermano, que voy yo a saber" y entonces fue cuando algo extraño comencé a ver. La calle se tornó ...

Aunque mal paguen.

Desde tiempos muy remotos han sido nuestro delirio. Sus ojos son las ventanas de nuestra vida, dónde vemos pasar el tiempo y el día siempre tiene un buen clima. Son como el aire que se respira en la cima de una montaña, y el vaivén de sus cabellos al viento acompañan. Son el sol que nuestra mañana ilumina, sus muslos nos deslumbran, las miramos disimuladamente, para que no nos descubran. En medio de nuestro pequeño juego de espías, deseamos que estén a nuestro lado algún día haciéndonos compañía. La belleza femenina que nos hace delirar, que nos hace suspirar y nos lleva a conspirar a atentar en contra de su integridad, ingeniando cómo llenarlas de ese placer natural que sienten normalmente cuando las recorremos con nuestras manos de pies a cabeza, sin estropear en lo más mínimo su belleza. Mordiendo cada centímetro de su piel con cada mirada, sintiéndolas cerca aunque no sintamos nada, descifrando en su mirada cual será su próxima jugad...

No lo haré.

Podría hacerte el amor hoy, pero no lo haré. Podría besarte, pero no lo haré. Podría abrazarte, pero no lo haré. Podría mirarte, pero no lo haré. Podría palpar tu piel, pero no lo haré. Podría besar tu cuello, pero no lo haré. Podría sujetar tus manos, pero no lo haré. Podría desvestir tu cuerpo, pero no lo haré. Podría buscar refugio en ti, pero no lo haré. Podría mencionar tu nombre, pero no lo haré. Podría dedicarte poesía, pero no lo haré. Podría amar tus complejos, pero no lo haré. Podría sacarle brillo a tu sonrisa, pero no lo haré. Podría acariciar y palpar tu lengua con la mía, pero no haré. Podría acariciar tus muslos y juguetear con tus senos, pero no lo haré. Podría ser el eco de tu voz, pero no lo haré. Podría ser muchas cosas esta noche, pero nada seré. H.M.

Incierto.

¿Una historia sin final?. Las únicas razones que detienen la redacción de una obra literaria son: La falta de instrumentos y/o materiales necesarios para redactarla. La muerte de el escritor (sin embargo algunas obras son legadas para su culminación). Entonces toda obra literaria tendría un final, sea de amor, una historia de horror o algún drama. El hombre apasionado por la escritura es capaz de escribir en un muro, utilizando recursos primitivos con el fin de dejar un legado, una enseñanza o un mensaje al resto de la humanidad. Los restos de estos escritos serán declarados patrimonio de la humanidad de ser conocido el autor, de no serlo igual serán un patrimonio, un legado sin autor, un legado anónimo pero con un mensaje que transmitir. Una imagen, un enigma plasmado en la piedra por un total desconocido. Ese enigma podría ser descifrado e interpretado pero jamás existiría alguien que pudiera terminar las pocas letras, las pocas palabras escritas al ...

Cada que te vas.

Agonía fatal de perderte por las noches, de sentirte cerca y a la vez tan lejos. Soy un tonto por pensar que permanecerás siempre en mi lecho, que me harás compañía cuando las noches se tornen frías. Tonto por pensar que serás el sol que ilumine mis mañanas y quién al tomar el café me haga compañía. Soy un iluso que piensa que serás tu quién acariciará su espalda cuando sus batallas estén perdidas. ¿Cómo pensar que estarás allí cuando más te necesito?. ¿Cómo pensarlo? Si siempre te ausentas cuando más deseo que estés conmigo. Pero no es tu culpa. No es tu voluntad apartarte de mi porque sé que desearías estar conmigo hasta el amanecer. Sé que quisieras entre mis brazos renacer una y otra vez, calentando mi cuerpo con tus muslos, siendo yo tu hombre y tu mi mujer. La soledad me invade y me mutila, me arranca la vida cada que te vas. H.M.

Soy yo.

Tu magnifica figura esbelta se cubría con las sábanas de mi catre esa mañana de domingo, el sol intentaba a duras penas penetrar las cortinas e iluminar la habitación que de por sí estaba iluminada por tu presencia. Tu mirada me tentaba ágil y  lucidamente  desde tu lugar en nuestro lecho de amoríos e ilusiones. Me invitaba a tomarte entre mis brazos y bordar en tu boca miles de estrellas beso a beso. Devolviéndote la mirada me zambullí en tu cuerpo, el mar de mis delirios, dando brazadas largas y extensas en contra de un oleaje seductor. Recorrí tus amplias caderas con la dedicación de un amante experimentado, siendo solo un principiante en esto de el amor y las caricias. Besé tus anhelos con delicadeza, acaricié tu cabello y toque tu piel como si se tratase de la seda más suave que haya existido jamás. Te amé, te amé infinitamente, me hice hombre atando cabos en tu puerto de placer, bebí de las agua de tu cuerpo y sacié mi sed, te hice olvidar el pasado y t...