Pasa.
Siéntate.
Deja que mis ojos se deleiten con la belleza de tu rostro.
Córrete el cabello.
Hacia atrás, deja que se vean tus clavículas.
Las coyunturas de tu cuerpo tientan a la mente débil de cualquier hombre.
Y yo soy un hombre cualquiera.
Recuéstate.
¿Hasta donde llega esa línea en tu escote?
Las líneas de las manos predicen nuestra vida, y las lineas de tu cuerpo describen mi deseo.
Disculpa que te mire fijamente.
Descortesía de mi parte al no ofrecerte algo que tomar.
Ten, un vaso de agua, no tomaré nada, pues aún no me decido.
Al final de el día, necesitarás agua en tu cuerpo, pues el sudor hará que te deshidrates.
Veo que cortaste tu cabello.
Cambiaste su color.
Te ves más joven.
Seré un viejo verde.
Un cascarrabias.
Un sádico, un morboso.
El hombre que sentado, deleita su vista con las maravillas de tu cuerpo.
Ya decidí que tomar.
Ven, únete a mi.
Te tomaré a ti.
Aquí.
Ahora.
Sin pensarlo.
Deshazte de tus preocupaciones.
Relaja tu mente.
Siente el dulce abrazo de la tentación.
Escalofríos.
Piel de gallina.
Besos en tu cuello.
Amor vuelto lujuria.
La lujuria hecha pasión.
¡Qué suave está tu piel!
Mis trucos con las manos siempre te han impresionado.
Borremos esa sensación de seguridad que te da la ropa.
Quiero tenerte indefensa frente a mi.
No, no te deshagas de esos tacones.
Son armas mortales en tus pies, bajo las cuales, sería placentero morir.
Sube al escritorio.
Déjame probar un poco de tu tersa piel.
No hales mi cabello, lo bueno aún no empieza.
Inclínate hacia atrás si no quieres verme.
Abre bien los ojos si disfrutarás lo que a continuación haré.
Suspiros.
Latidos acelerados.
Dilatación en tus pupilas, y en algunos otros lugares.
Tu lienzo recibiendo las pasadas de un pincel, que jamás se utilizará en obras de arte, pero genera maravillas.
Cuidado, tus uñas rasgan mi espalda, y no queremos que nadie salga herido.
Despacio, con calma, no aceleres el momento.
El movimiento de tus caderas me da indicios, de que podría ofrecerte algo más.
Frialdad, cordura.
En tu vulnerabilidad, me aprovecharé.
Estremecerte es un placer.
El lago de tus fantasías me ha hecho un llamado.
El pozo de tus deseos recibirá un pago de tributo.
Pozo estrecho, rebosante en fluidos.
Los caudales de tus goce se han liberado.
Siguen su cause natural, alimentando mis raíces.
Bien recibido por el río de una pasión inexpugnable.
Vaivén de besos.
De fantasías.
De poesía.
Un tirón a tu cabello.
Sonidos que rompen el silencio de la noche.
Gemidos.
Nuestros cuerpos unidos son un todo.
Somos un todo que se hunde en la nada.
Nada.
Nada que oír, nada de que preocuparse.
Nada de que arrepentirse.
¿Sientes lo mismo que yo?
¿Tu también sientes que renaces, cuando te hago el amor?
H.M.
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