Desde tiempos muy remotos han sido nuestro delirio. Sus ojos son las ventanas de nuestra vida, dónde vemos pasar el tiempo y el día siempre tiene un buen clima. Son como el aire que se respira en la cima de una montaña, y el vaivén de sus cabellos al viento acompañan. Son el sol que nuestra mañana ilumina, sus muslos nos deslumbran, las miramos disimuladamente, para que no nos descubran. En medio de nuestro pequeño juego de espías, deseamos que estén a nuestro lado algún día haciéndonos compañía. La belleza femenina que nos hace delirar, que nos hace suspirar y nos lleva a conspirar a atentar en contra de su integridad, ingeniando cómo llenarlas de ese placer natural que sienten normalmente cuando las recorremos con nuestras manos de pies a cabeza, sin estropear en lo más mínimo su belleza. Mordiendo cada centímetro de su piel con cada mirada, sintiéndolas cerca aunque no sintamos nada, descifrando en su mirada cual será su próxima jugad...
La manera en como vemos al mundo está determinada por el lenguaje que compartimos con nuestro entorno. Digamos que yo hablo hindi, y las personas a mi alrededor solo comprenden del lenguaje de señas, pero acá les será sencillo entender mi manera de mirar las cosas, al menos eso pienso yo.