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Mostrando entradas de abril 22, 2012

Antigua amante...

Te extraño y aunque quisiera decirte que siempre te llevo en mi mente no quiero mentirte. Deje de pensar en ti hace mucho tiempo y aún más tiempo me llevo dejar de amarte, olvidarte es como sacar del corazón una espina, hay que tener cuidado o la herida se contamina. Pienso ahora y llego a preguntarme ¿Cómo pudiste mi mundo dominar? Si ahora siquiera me has dejado fuerzas para caminar. Ni siquiera quiero escribirte pero debo desahogarme para seguir adelante, para salir triunfante y con la cara muy en alto como un gigante. Prometí a mi mismo que por ti ni una lágrima derramaría, que gran mentira, después de que te marchaste te lloré todos los días, te lloré como un niño al que le quitan su juguete favorito, te fuiste y me dejaste el corazón roto en pedacitos. Espero que encuentres la felicidad en otro lugar porque mi rostro no lo verás nunca más, desde que comencé a quererte nunca sentí por ti un odio tan fuerte y aunque se que de esta historia siempre seré el malo, déjame de...

Carta de un vagabundo.

Deambulo por las calles, buscando el pan de cada día o el trozo de basura habitual de cada mañana, andrajoso, maloliente y cabizbajo. Veo a muchas personas caminar por enfrente del pedacito de suelo que me corresponde, sonrientes, felices de comenzar un nuevo día, mientras yo estoy aquí sentado, deseando no estar viviendo y haber encontrado la muerte en la noche fría que acabo de sobrevivir recientemente. La desnudez no es un problema para mi, he vivido gran parte de mi vida en estas condiciones, sin acomplejarme por el tamaño de mis genitales pues en mi estado nadie querría intercambiar una experiencia sexual conmigo. El frío es normal, una vez que realizas que no tienes techo que cubra tu cielo ni un rinconcito para obtener calor tu cuerpo se hace casi inmune al daño que causa el ambiente en tu cuerpo.  El amor no es problema para mi, amo el sol que me despierta, amo el cartón debajo de mi cabeza y adoro la mirada sutil de los perros que comparten el mismo destino que yo...