Ir al contenido principal

Carta de un vagabundo.


Deambulo por las calles, buscando el pan de cada día o el trozo de basura habitual de cada mañana, andrajoso, maloliente y cabizbajo.

Veo a muchas personas caminar por enfrente del pedacito de suelo que me corresponde, sonrientes, felices de comenzar un nuevo día, mientras yo estoy aquí sentado, deseando no estar viviendo y haber encontrado la muerte en la noche fría que acabo de sobrevivir recientemente.

La desnudez no es un problema para mi, he vivido gran parte de mi vida en estas condiciones, sin acomplejarme por el tamaño de mis genitales pues en mi estado nadie querría intercambiar una experiencia sexual conmigo.

El frío es normal, una vez que realizas que no tienes techo que cubra tu cielo ni un rinconcito para obtener calor tu cuerpo se hace casi inmune al daño que causa el ambiente en tu cuerpo.

 El amor no es problema para mi, amo el sol que me despierta, amo el cartón debajo de mi cabeza y adoro la mirada sutil de los perros que comparten el mismo destino que yo, para ustedes las personas civilizadas también son una molestia, mientras para mi ellos están solo un escalón debajo de mi en este rincón de la sociedad.

La belleza no es apreciada por mi, gordos, flacos, no importa en que condiciones este su cuerpo, solo quisiera tener al menos una pequeña porción de alimento que se posa cada día sobre sus mesas.

Las estrellas son mis luceros y la luna mi única acompañante, el sol es mi enemigo y la lluvia la única que es capaz de hidratar mis labios resecos.

Los veo a ustedes llorar y me pregunto: ¿Por qué llorará? ¿Qué ha hecho su vida tan infeliz como para derramar una lágrima?

Sus lágrimas son tonterías, pequeñas gotas sin sentido alguno, derramadas por motivos vacíos y sin razón, aquí quien debería estar llorando soy yo, el que duerme en el piso y compite contra ratas y perros por la comida, quién debería estar derramando lágrimas soy yo, quién no concilia el sueño por las noches debido a que su estómago esta tan hambriento que se esta devorando a si mismo.

Incautos idiotas, desviviendo sin saber lo que es vivir. Cambiemos de vida y verán que yo si sonreiría, mientras ustedes en mi condición no podrían vivir ni siquiera un día.

No apreciarán nunca la vida excepto cuando esta este a punto de abandonarlos.

No hay riqueza más grande que la oportunidad de vivir cada día y aunque a mi se me da esa oportunidad, quisiera que me fuera arrebatada por una muerte silenciosa en una noche de luna llena.

Si vivieran en mi condición apreciarían lo que poseen y no lo dejarían ir.

Cuando para ustedes es suficiente un vaso de agua para saciar mi sed harían falta cisternas de el vital líquido, ustedes conformarían con un plato pequeño de comida y a mi solo me complacería un festín, una prostituta es perfecta amante para ustedes y para mi solo una mujer con enormes sentimientos seria mi mas digna acompañante.

Si solo se detuvieran a preguntar que deseo, la única respuesta que recibirían sería "La vida que llevas tú".

Seguiré observándolos, malgastando sus vidas en estupideces mientras espero el momento perfecto para reencarnar en un nuevo cuerpo, uno que no sea arrojado a un contenedor de basura por sus padres por no poder mantenerlo cuando estaba a punto de cumplir sus 4 años de edad.

"El mundo cree que yo soy una molestia y que no debería existir, pero para mi, la verdadera molestia son ellos."

H.M

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tres puntos suspensivos...

Veo miles de personas en mi día a día, ignoro la cantidad de ellas, así como ignoro sus pensamientos, sus anécdotas, por sus caras puedes clarificarlos: trabajadores, emprendedores, caminantes, amantes, soñadores, mentirosos, envidiosos, parias, escoria, sombras de quienes fueron alguna vez, inconscientes, inteligentes, irreverentes, discordantes, dementes, personas con delirios de grandeza que pasa hora a hora de su vida en un ajetreo constante, en búsqueda de un objeto, un objetivo, una promesa, la analogía perfecta de un Santo Grial, algo inexistente, distante. Jóvenes, adultos, ancianos, bebes, personas tanto en la cúspide, como en la flor de su vida. En los aspectos cotidianos de la vida podemos apreciarlos normalmente, más no sabemos quienes son, no conocemos sus nombres, desconocidos. Sigo mi camino, pensando en quien me sigue, e ignorando a todos aquellos que simplemente por casualidades y acciones de Dios y del destino, es...

Esta chica, esta mujer... esta loca.

"Y está chica, esta mujer, esta... loca, se toma el atrevimiento de sonreírme. Esta chica, sonriente, radiante, y cautivadora, con la que tomaría mil cafés, recorrería mil parques y bailaría mil canciones. Esta chica que me toma de la mano, que me abraza la espalda y besa mi cuello. Luego, esta mujer, me pide que me acerque un poco más, que estoy un poco lejos, y me acerco, huelo su perfume, me enamoro de su aroma, de su esencia. Esta mujer a la que besaría siempre, a la que amaría con el alma, esta mujer que se maquilla para sentirse bella y lo que hace es sacarme de mi cabal. Y luego... luego está esta loca, que habla mal inglés y ama dormir hasta tarde, esta loca que deja su ropa regada en mi habitación sin pudor ni vergüenza, esta loca que pide a gritos mi cuerpo y mi compañía. Esta loca que me hace reír, esta loca que me hace nombrar a cientas de deidades en vano, amante del helado de chocolate y los buenos besos. No sé con cual he de quedarme, querría así a una mujer, mirarí...

Petricor.

Gotas, eso queda en el vacío. Y el petricor empapa mi nariz mientras el frío inclemente me cala los huesos con su infinita tristeza. Pero no todo es malo acá. Me reconfortan los muslos de una mujer hermosa. Me calienta su sonrisa por momentos. Y en otros su abdomen contra mi espalda. Entre los susurros que trae la brisa, que se cuela por las ventanas. La charlatanería del viento, con sus promesas de paz y tranquilidad inviolables. El misterio de la niebla. Las centellas del cielo lluvioso. Resplandores de oscuridad finita. Besos estremecedores. Seducción con cuerpo de mujer. Caudal de río fluido. La violencia de las olas contra la roca. Eres la tormenta que necesito en la vida. Con tus ojos locos y el cabello negro. Ondeante al viento. Misterio. Mírate. La calma que promete nunca acabar. Eres la vida de quién te admira. Y llegaste a empaparme de ti. Me sumergiste en tus aguas. Enchumbaste mis zapatos. Te deshiciste de mi ropa. Me bautizaste a tus maneras. Y a...