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El baile de la alegría.

Estaba yo en las fiesta patronales, esa noche había salsa, retumbaban los timbales, sonaban sabrocitos, disfrutaba la gente, los niños ya dormidos y los viejitos con su aguardiente.

Me dijo un amigo, "vámonos" a casa, le dije "espera un poco, veamos que pasa", cuando de repente, se acabó todo en la plaza.

Caminando a la casa, pensamos en recortar camino, por medio de una calle que por cosas del destino esa noche no había luz y no estaban los vecinos.

Le dije a mi amigo, "mejor demos la vuelta, son las 3 de mañana y las ánimas están sueltas". En ese momento, se adueñó de él la tontería, violentamente las orejas se me pusieron frías, en ese momento no pude nada hacer, por eso fui detrás de el y lo acompañé.

Comenzó a sonar una champeta, escuchamos la campana de una bicicleta, "¿qué pasa?", me preguntó él y le dije "no sé, hermano, que voy yo a saber" y entonces fue cuando algo extraño comencé a ver.

La calle se tornó colorida, las luces volvieron a estar encendidas, de un lado había una mesa llena de comida mientras poco a poco los difuntos aparecían.

Se me erizaron los vellos de los pies a la cabeza, pasó una mujer con un vestido negro ofreciéndome cerveza, la tomé con miedo entre mis manos y el miedo seguía en mi, arraigado como el árbol a la tierra por medio de su raíz.

Le dije a mi amigo, "¡hey!, salgamos de aquí" y comenzamos a caminar, ligeros como colibrí.

El ambiente se puso tenso y caliente la cosa, ¡ay hermano!, que situación más tenebrosa, cuando de repente se acercó una carroza.

Quién estaba en la cima era el mismísimo diablo y nos pregunto si a bajarse podíamos ayudarlo.

Le extendí mi mano, dominado por el miedo, y mi amigo con mi cara de "ya no puedo", comenzó a temblar, muerto de miedo.

Exclamó el dueño del aquelarre con voz de ultra tumba: "¡que comience la fiesta, la mazamorra y la rumba, que llegó el rey del pecado, el dueño de las tumbas!".

Sonó más fuerte la música, y nos tomaron por las manos, y nos dieron una bailada como no nos la habían dado en años.

Entre risas y sonrisas, aquí estamos, gozando entre los muertos porque vivos no estamos...

H.M

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