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Vete.

No seas otra mala experiencia.
Quiero que seas un buen recuerdo en mi vida.
Una buena etapa, llena de buenos pensamientos y sensaciones.
Bésame, pero no llenes de amor mis labios.
Acaríciame, fría y sin ternura.
Mírame, con la certeza de que no hay posibilidad de tener un futuro juntos.
Recuérdame, no como hombre, sino como compañero.
No seré el amor de tu vida, no seré tu camarada de buenas y malas.
Soy el aire que estará en tus pulmones hasta que decidas soltarlo.
Mis caricias no son falsas, están cargadas de ternura, pero no esperan nada a cambio mis manos.
No deseo tu amor, no deseo tu admiración, pues no soy alguien digno de amar y mucho menos alguien digno de admirar. Soy una bomba de tiempo. Mantente cerca si te gusta la adrenalina, la intensidad, el peligro, ese extraño placer que sientes cuando estás a punto de caer.
Pero mantente alerta, alerta para alejarte, para correr si haz de correr y huir de mis manos si su toque ya no es placentero para tu piel. Déjame con un beso colgado, con la ropa arrugada en el piso y la esperanza de una noche más, pero vuela, vuela libre pues no hay espacio para ti en la prisión de mi alma. Sé libre.
Aléjate.
Aléjate pero hazlo ya.
Porque con el próximo beso puedo llegar a quererte.
Porque con el roce de tus labios, la piel del durazno pierde su suavidad.
En un próximo huracán de pasiones podría derrumbarse la muralla que había armado para no sentir nada hacía ti, pero no pude evitar dejar algunos bloques sueltos, para que los vientos violentos de tu belleza pudieran destrozarla con suma facilidad.
Soy un gran hombre, una montaña de músculos y fibras, un gigante, la roca con la que el mar se destroza, soy la adversidad hecha persona, con una gran debilidad, su corazón.
Luego de ésto, extirparé mis debilidades, haré del corazón añicos, de las caricias, arena, y de los besos sólo quedarán los labios rotos.
Vuela alto, despega de esta cama, que ofrece calor y placeres, pero que se convertirá en una prisión si te quedas más de lo debido.
Toma tus ropas, vístete y márchate, antes de que te diga cuanto siento por ti.

"Vete de aquí, cierra la puerta detrás de ti y no permitas que te siga, pues podría alcanzarte y dejar caer sobre tus oídos dos palabras que nadie que anhele siempre tener libertad quiere escuchar."


H.M.

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