¿Qué enigmas esconde tu cuerpo? ¿Qué misterios esconden tu piel tersa y tus grandes senos?.
¿Existirá razón alguna por la cual quiera explorar los confines de tus estrechas y moldeadas caderas?.
Por las noches pienso en tus voluminosos atributos y te veo como la mujer perfecta para perder toda la prudencia incubando deseos carnales en ti.
Tu destreza combinada con mi juventud sería la amalgama perfecta para noches de pasión y locura o mañanas de besos y caricias desenfrenadas.
¿Será nuestra desemejanza de edades?. La intriga de descubrir que hay detrás de tus hábiles caderas.
¿Será el brillo esplendente de tus fulgurantes cabellos rubios?, ¿o la suavidad de tus labios suaves, casi fantásticos, seductores ante mi boca inexperta?.
Por las noches pregunto a los luceros si hay un exacto proceder para tenerte conmigo, para guardarte los sueños y nutrir tus mañanas.
Anhelándote en mi cama, haciéndome hombre recorriendo tus caldeadas piernas mientras el calor de tu cuerpo se topa con el mío entre riachuelos de sudor que nuestros cuerpos famélicos del placer perpetuo emiten.
Quiero materializar mis huellas en tu piel, como capullos de cerezo en un estanque de peces, ansío hurtar las sonrisas que otros hombres en tu vida no han sabido apreciar, deseo amanecer contigo mientras te conozco e indago en ti cada vez más.
Avivan mis latidos con tus miradas, tu caminar hurta mis miradas y tus piernas, tus piernas son armas letales que se apropian la atención de mis oídos gracias al sonido tajante de tus tacones contra la cerámica de este aposento.
Tu atavío negro acentúa todos y cada uno de las ángulos de tu cuerpo perfecto aquel que se lleva el Premio Mayor ser dueño de mis ganas cuando vistes de piel.
No podría referir si lo que siento hacia ti son simples ganas, el deseo de ver realizadas mis ambiciones en tu cuerpo fértil y diestro. O si es el corazón quien guía mis acciones y por lo tanto no puedo resistirme a ninguna de las virtudes de tu magnifico ser.
¿Quién tiene el manuscrito para amarte adecuadamente? Oculto el secreto de cómo tenerte en mi vida como una reina y no como una simple concubina, el sinónimo a la satisfacción de todos mis deseos o un simple objeto sexual.
Hallaré la manera de tenerte en mi vida como la 8va maravilla del mundo y no cómo una simple mujer, un trofeo, objeto de placer.
Escudriñaré más en mi cerebro y le buscaré sentido a todo esto, mientras tanto no desaparezcas, quiero hacerte mía, hasta que amanezca.
H.M
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