Una charla agradable
amenizó nuestra estancia en mi departamento.
Tu sonrisa hacía
brillar la sala de estar, que de por si misma ya tiene un brillo
notable.
No podía dejar de
mirarte, hermosa y admirable, como una puesta de sol, como una noche de luna
llena, luminosa por ti misma.
No dejaba de
observar mi reloj, no por miedo a que se terminara nuestro tiempo juntos, tenía
miedo de que no fuera suficiente.
Pude acariciar tus
manos, pude tocar tu cabello, pude verte sonreír y eso me hizo feliz.
Tengo un motivo para
ser feliz ahora que estas, mis labios ya no sufren de resequedad, ni sienten la
dureza de el viento salado contra ellos.
Me siento dos años
más joven, siento que soy un niño junto a ti.
Te conquistaré
porque quiero, te conquistaré porque puedo, te conquistaré porque sí, porque de
seguro no piensas muy diferente de mi.
Te encuentro mujer entre mis brazos y siento deseos de protegerte y de procurar todo lo mejor para ti.
Quiero estar junto a
ti, haciendo vida en tus besos, viviendo en tu mirada, entrelazado a la
suavidad de tus manos, admirando tu sonrisa, cómodo, despacio, sin prisa.
H.M
Comentarios
Publicar un comentario