Quiero ser un
ventilador.
Todos estarán al
frente de mi cuando haga calor, me instalarían en sus cuartos para dormir con
serenidad.
Filtraría las
impurezas del aire y quedarían en mis aspas, como en mis rejillas, todos
respirarían aire fresco estando yo en la habitación.
La única desventaja
es que cuando el aire acondicionado deje de tener precios tan elevador dejarán
de usarme.
Estaré en los
almacenes de chatarra, carcomido por el oxido y maltratado por el sol y el agua
de las lluvias, moriría mi motor y mi enchufe será roído por las ratas.
Tendrían que
cuidarme siempre, un aspa menor me haría inservible, uno menos de mis soportes
también me haría inservible.
El tiempo transforma
todo en algo inservible, todo en la vida es pasajero.
Si fuera un
ventilador nadie se interesaría en mi vida.
Sólo me enchufarían
y disfrutarían el aire fresco que tenga para dar.
Tres velocidades,
tres funciones, tres maneras de ser, tres personalidades diferentes.
Un botón que puede
hacerme girar o mantenerme fijo, con la dirección hacía un solo sitio.
Mi espina dorsal me
sostendría firme siempre.
Y si mi motor se
llegará a averiar, buscarían manera de repararme, de mantenerme siempre útil y
en funcionamiento.
En la vida hay que
ser como un ventilador.
Se toma todo en
conjunto, filtrando las cosas buenas y dejando todo lo malo por fuera,
demostrando solo el lado bueno de las cosas.
Optimistas los
ventiladores, haciéndonos ver el lado bueno de las cosas, que la suciedad de el
ser debe quedarse dentro del mismo.
Por eso quiero ser
un ventilador.
H.M.
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