Ir al contenido principal

El ventilador.


Quiero ser un ventilador.

Todos estarán al frente de mi cuando haga calor, me instalarían en sus cuartos para dormir con serenidad.

Filtraría las impurezas del aire y quedarían en mis aspas, como en mis rejillas, todos respirarían aire fresco estando yo en la habitación.

La única desventaja es que cuando el aire acondicionado deje de tener precios tan elevador dejarán de usarme.

Estaré en los almacenes de chatarra, carcomido por el oxido y maltratado por el sol y el agua de las lluvias, moriría mi motor y mi enchufe será roído por las ratas.

Tendrían que cuidarme siempre, un aspa menor me haría inservible, uno menos de mis soportes también me haría inservible.

El tiempo transforma todo en algo inservible, todo en la vida es pasajero.

Si fuera un ventilador nadie se interesaría en mi vida.

Sólo me enchufarían y disfrutarían el aire fresco que tenga para dar.

Tres velocidades, tres funciones, tres maneras de ser, tres personalidades diferentes.

Un botón que puede hacerme girar o mantenerme fijo, con la dirección hacía un solo sitio.

Mi espina dorsal me sostendría firme siempre.

Y si mi motor se llegará a averiar, buscarían manera de repararme, de mantenerme siempre útil y en funcionamiento.

En la vida hay que ser como un ventilador.

Se toma todo en conjunto, filtrando las cosas buenas y dejando todo lo malo por fuera, demostrando solo el lado bueno de las cosas.

Optimistas los ventiladores, haciéndonos ver el lado bueno de las cosas, que la suciedad de el ser debe quedarse dentro del mismo.

Por eso quiero ser un ventilador.

H.M.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tres puntos suspensivos...

Veo miles de personas en mi día a día, ignoro la cantidad de ellas, así como ignoro sus pensamientos, sus anécdotas, por sus caras puedes clarificarlos: trabajadores, emprendedores, caminantes, amantes, soñadores, mentirosos, envidiosos, parias, escoria, sombras de quienes fueron alguna vez, inconscientes, inteligentes, irreverentes, discordantes, dementes, personas con delirios de grandeza que pasa hora a hora de su vida en un ajetreo constante, en búsqueda de un objeto, un objetivo, una promesa, la analogía perfecta de un Santo Grial, algo inexistente, distante. Jóvenes, adultos, ancianos, bebes, personas tanto en la cúspide, como en la flor de su vida. En los aspectos cotidianos de la vida podemos apreciarlos normalmente, más no sabemos quienes son, no conocemos sus nombres, desconocidos. Sigo mi camino, pensando en quien me sigue, e ignorando a todos aquellos que simplemente por casualidades y acciones de Dios y del destino, es...

Esta chica, esta mujer... esta loca.

"Y está chica, esta mujer, esta... loca, se toma el atrevimiento de sonreírme. Esta chica, sonriente, radiante, y cautivadora, con la que tomaría mil cafés, recorrería mil parques y bailaría mil canciones. Esta chica que me toma de la mano, que me abraza la espalda y besa mi cuello. Luego, esta mujer, me pide que me acerque un poco más, que estoy un poco lejos, y me acerco, huelo su perfume, me enamoro de su aroma, de su esencia. Esta mujer a la que besaría siempre, a la que amaría con el alma, esta mujer que se maquilla para sentirse bella y lo que hace es sacarme de mi cabal. Y luego... luego está esta loca, que habla mal inglés y ama dormir hasta tarde, esta loca que deja su ropa regada en mi habitación sin pudor ni vergüenza, esta loca que pide a gritos mi cuerpo y mi compañía. Esta loca que me hace reír, esta loca que me hace nombrar a cientas de deidades en vano, amante del helado de chocolate y los buenos besos. No sé con cual he de quedarme, querría así a una mujer, mirarí...

Petricor.

Gotas, eso queda en el vacío. Y el petricor empapa mi nariz mientras el frío inclemente me cala los huesos con su infinita tristeza. Pero no todo es malo acá. Me reconfortan los muslos de una mujer hermosa. Me calienta su sonrisa por momentos. Y en otros su abdomen contra mi espalda. Entre los susurros que trae la brisa, que se cuela por las ventanas. La charlatanería del viento, con sus promesas de paz y tranquilidad inviolables. El misterio de la niebla. Las centellas del cielo lluvioso. Resplandores de oscuridad finita. Besos estremecedores. Seducción con cuerpo de mujer. Caudal de río fluido. La violencia de las olas contra la roca. Eres la tormenta que necesito en la vida. Con tus ojos locos y el cabello negro. Ondeante al viento. Misterio. Mírate. La calma que promete nunca acabar. Eres la vida de quién te admira. Y llegaste a empaparme de ti. Me sumergiste en tus aguas. Enchumbaste mis zapatos. Te deshiciste de mi ropa. Me bautizaste a tus maneras. Y a...