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Hermano.

"El sabor de la derrota es más dulce, si caemos ante alguien a quién amamos."

Un embate de espadas, rasgó la hermeticidad de la noche.
El silencio se acabó.
Culminó la danza de las estrellas.
Y gotas de sangre pintaron la negra tierra.
Honorable derrota.
El frío se apodera de mi cuerpo.
El aire me falta, mis fuerzas desvanecen.
Con el último latido de un corazón rasgado, te pido.
Imploro.
Déjame morir como lo que una vez fui.
Un héroe.
Un campeón.
Un hombre que ansiaba la grandeza.
Quién pensó que cada una de sus acciones, era un acto heroico.
Déjame morir acá como el legendario guerrero que fui una vez.
Lástima que la guerra nos vea separados.
Que no podamos luchar para un bien común.
Las ambiciones de el mundo han hecho que nos enfrentemos.
Y este enfrentamiento tuvo un ganador.
Al final, solo quedábamos nosotros.
Las últimas dos personas con brillo en sus ojos.
O al menos, eso creí.
Déjame caer aquí.
En este espacio de tierra que aún no ha sido contaminado por las calamidades del mundo.
Déjame morir acá.
Pero acércate un poco, pues no quiero morir solo.
Si he de poner una daga en mi abdomen, quiero que alguien sea testigo de ello.
Y si alguien ha de culminar con mi existencia, pues quiero que seas tú.
Así que no tengas compasión de mi cuerpo sin vida una vez muera.
Desenvaina tu katana y desprende mis pensamientos de mi cuerpo.
Quita los pesares de mi humanidad.
Llévate contigo mis preocupaciones y déjame aquí, en el campo al que todo hombre viene a morir.
Recuérdame.
Recuérdame por lo que fuí.
Por lo que soy en mi lecho de muerte.
Y por lo que seré, un grano de polvo en el aire, que entrará en tu ojo cada vez que pueda.
Para hacerte sufrir como hoy sufro yo, al morir.
Al final, la habilidad de un cuerpo joven, ha vencido a la inteligencia y a la experiencia.
Qué buen maestro tuviste, tan bien aprendiste, que lo superaste.
Te esforzaste, y hoy eres el vencedor de quién en cierto momento, se creyó invencible.
Espero que aprecies este enfrentamiento como una buena lección.
Los pilares de tu crecimiento serán tu soporte a futuro.
Cuida las raíces de tu árbol, y obtendrás los mejores frutos.
Yo he perdido la firmeza en mis objetivos y por eso, he caído.
Ámame como a tu igual, respétame como ser humano.
Llévate contigo mis espadas, y lleva la noticia a nuestra nación.
Qué nada te impida ser sincero.
Mi muerte no será en vano.
Te cuidaré desde los cielos.
Te amaré por siempre, querido hermano.

H.M.

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