Cada noche paseo y recorro los mismos pasillos de esta casa junto a ti, espiando tus caderas, apreciando sus movimientos, observando tus cabellos rulos cayendo sobre tus hombros.
Me incita e intriga la idea de poder tenerte tan cerca, de sentir como el aroma de tu perfume impregna el aire y se introduce por mis pulmones, llenando mi alma de una calma inigualable.
Al parecer este juego de encontrarnos por las noches para mirarnos fijamente a los ojos se ha vuelto un pasatiempo muy divertido para ambos.
Hoy me tomaré a medianoche, el atrevimiento de ir más allá. Me tomaré la libertad de sin permiso alguno, darte un beso.
Besos de esos que erizan la piel y apagan la razón. Un beso intenso e inmenso, como las ganas que tengo de adueñarme de tu cuerpo.
Ya hace días que te miro y muchos más que te deseo.
Te pensé y te soñé de esta manera. Tu estatura está acorde a la mía, tu cuerpo tiene la forma que imaginé y tus ojos tienen ese destello, el brillo que te hace saber que acabas de encontrar tu hogar, tu estancia, tu calma.
Tarde esta noche te haré mi musa, mi aire.
Mis manos se aferraran a tus nalgas y las recorrerán, apretarán y estrujarán, de manera tal que se fundirán en ellas.
Besaré cada labio de tu cuerpo voluptuoso con delicadeza, con serenidad y la misma pasión que un escultor pone a sus obras.
Esculpiré con mis labios una utopía en tu piel, con cada beso construiré un muro infranqueable por la desdicha y la amargura. Una barrera al mundo exterior que te ahogue en aires de amor.
Amor sin frenos, adrenalina sumada al placer de nuestras pieles unidas bajo la penumbra de una noche.
Te amaré como el sol ama al mar, desde la naciente hasta la caída, desde la punta de tu boca, hasta la punta de tus labios.
Besaré tus orillas como el mar besa a la playa, humedeciéndola y deshaciendo toda aspereza que hayan causado tus anteriores experiencias.
Seré esta noche la razón de tu éxtasis, de tu lujuria y de tu pasión.
No preocupes por nada, pues la oscuridad siempre ha escondido todas las perversiones del ser humano, y esta no será la excepción.
Cada una de estas noches, este será nuestro momento, nuestro tiempo, nuestro secreto.
H.M.
Me incita e intriga la idea de poder tenerte tan cerca, de sentir como el aroma de tu perfume impregna el aire y se introduce por mis pulmones, llenando mi alma de una calma inigualable.
Al parecer este juego de encontrarnos por las noches para mirarnos fijamente a los ojos se ha vuelto un pasatiempo muy divertido para ambos.
Hoy me tomaré a medianoche, el atrevimiento de ir más allá. Me tomaré la libertad de sin permiso alguno, darte un beso.
Besos de esos que erizan la piel y apagan la razón. Un beso intenso e inmenso, como las ganas que tengo de adueñarme de tu cuerpo.
Ya hace días que te miro y muchos más que te deseo.
Te pensé y te soñé de esta manera. Tu estatura está acorde a la mía, tu cuerpo tiene la forma que imaginé y tus ojos tienen ese destello, el brillo que te hace saber que acabas de encontrar tu hogar, tu estancia, tu calma.
Tarde esta noche te haré mi musa, mi aire.
Mis manos se aferraran a tus nalgas y las recorrerán, apretarán y estrujarán, de manera tal que se fundirán en ellas.
Besaré cada labio de tu cuerpo voluptuoso con delicadeza, con serenidad y la misma pasión que un escultor pone a sus obras.
Esculpiré con mis labios una utopía en tu piel, con cada beso construiré un muro infranqueable por la desdicha y la amargura. Una barrera al mundo exterior que te ahogue en aires de amor.
Amor sin frenos, adrenalina sumada al placer de nuestras pieles unidas bajo la penumbra de una noche.
Te amaré como el sol ama al mar, desde la naciente hasta la caída, desde la punta de tu boca, hasta la punta de tus labios.
Besaré tus orillas como el mar besa a la playa, humedeciéndola y deshaciendo toda aspereza que hayan causado tus anteriores experiencias.
Seré esta noche la razón de tu éxtasis, de tu lujuria y de tu pasión.
No preocupes por nada, pues la oscuridad siempre ha escondido todas las perversiones del ser humano, y esta no será la excepción.
Cada una de estas noches, este será nuestro momento, nuestro tiempo, nuestro secreto.
H.M.
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