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Te amé.

No quiero más de este amor.
Este amor que se volvió monotonía.
No quiero más de este amor.
Amor que me atrapa y me abandona.
Amor que me llena, pero me rompe, tal martillo a la porcelana.
No quiero de tu amor.
De tu amor falso y ponzoñoso.
Amor que promete y no cumple.
Amor de espera.
Amor de tiempo.
Amor perdido.
No, no quiero este amor,
No lo quiero porque no le merezco.
No le merezco porque no amo igual.
No amo igual, porque soy mejor que esto.
Y soy mejor que esto porque me quiero mucho más.
Ahora que mis ojos están abiertos, y puedo mirarte en tu totalidad; me arrepiento de admirarte en principio, porque ahora ofreces una imagen que decepciona, cuando solías deslumbrar.
Eres luz, pero fuera de mi oscuridad, ya no me alientas, no me inspiras, no me haces suspirar.
Nuestra expectativa debe crecer conforme aumenta nuestro querer, mi expectativa de ti en lugar de aumentar decae, como la última luz de una vela que está por extinguirse.
Quizás esperé demasiado, quizás esperé mucho más, más de lo que pudiste darme, o más de lo que solías dar.
Cambió tu manera de ser, de comunicarte y de interactuar. 
Cambiaste tu.
Cambió todo.
Cambió el amor.
Ya no anhelo el contacto de tu piel con la mía, ya no te quiero a mi lado en mis mañanas.
Me acostumbre a estar sin ti, porque tu no haces nada para estar conmigo.
Supongo que en el amor siempre hay alguien que puede más.
No diré que ese alguien soy yo, pero hasta ahora, tu no lo has podido demostrar.
Te amo, sí.
Pero todos tenemos un límite, somos como una rama como un fruto pesado y tarde o temprano, nos podemos quebrar.

"Te amé incondicionalmente, hasta que pude ver, que sólo podías amar a tu manera. Y tristemente, no me hace feliz tu manera de amar."


H.M.

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