Querida mujer que
vendes tu cuerpo. ¿Cómo callas tus pensamientos por las noches? ¿Cómo quitas el
sudor los hombres que tienes contigo durante el día?.
Gemidos de placer
falso, caricias fingidas y ningún beso es posado en vuestra boca.
Ya no quedan
vestigios de suavidad en tu piel pues ha perdido todo su encanto. Miles de
gotas de sudor han caído en ella y ya no es aquella piel tersa y brillante que
fue alguna vez, ahora solo es una capa fina de seda antigua que se interpone
entre tu carne y la de tu acompañante.
Tu cabello ya no es
apreciado, tus manos son solo una extensión de tu cuerpo, también dedicada a
dar placer al igual que las otras partes de tu cuerpo.
Tus senos tuvieron
que ser retocados para hacerte más atractiva pero detrás de eso se esconde la
realidad de que lo haz hecho sólo para que sean victimas de la gravedad, pues
han sido tocados a diestra y siniestras por todos "los amantes" que haz
tenido dentro de ti y tus sábanas.
A tu cuerpo debes
ejercitarlo a diario pues es el lienzo donde los hombres dibujan sus deseos.
Me pregunto si
alguno de ellos se ha detenido a preguntarte que te ha llevado a esa vida. Si
acaso te gusta tu oficio o cual necesidad te ha llevado a realizarlo, si tienes
hijos que alimentar o si alguna vez han agredido tu persona.
No importa siempre y
cuando haya buen sexo, no importa siempre y cuando sean satisfechas las
necesidades del cliente. ¿Tus necesidades dónde están?.
Tu ansia de besos,
tu falta de caricias, las palabras al oído son cosas que ya no existen pues el
sexo es parte de una rutina, abres tus piernas en inercia y tu mente ya no se
opone a lo que dice tu corazón, pues tus sentimientos son algo nulo y vacio que
ya no existe siquiera en tu diccionario.
¿Quién ama tus
piernas? ¿Quién desviste su corazón para recibirte dentro de el?.
Creo que nadie
recuerda que eres una mujer y que al final debes ser amada cómo tal, respetada
como una reina y añorada como a el sol en un día de intensa lluvia.
Nadie más que tu
sabe lo que es la paciencia, nadie se imagina siquiera lo que haz pasado, lo
que haz vivido.
El sexo es tu vida,
el dinero es lo que obtienes por una hora de sexo, solo sexo, pues a una
prostituta no se le hace el amor.
Nadie ha tocado tu
boca con sus labios, han pasado años o tal vez décadas desde la última vez que
alguien decidió posar amor en ellos.
Insensible ante el
tacto de un hombre, insensible ante las palabras suaves pues siempre has sido
sometida por la sociedad.
Señalada siempre de
mala manera, despreciada por las amas de casa, amada por los infieles, juzgada
por la iglesia y aún así todos ignoran que ejerces la profesión más antigua del
mundo.
Tu cuerpo es un
templo profanado que no descansa en paz, atendiendo el llamado de necesidad de
los lobos que necesitan devorarte como a un pequeña oveja.
¿Quién sabe si
repudias ya el tacto de un hombre? Ya no hay amor en tu vida, seguro no hay
sentimiento alguno de apego en tu corazón.
No deberías ser
juzgada, pero es la reputación ganada por el tipo de vida que haz escogido.
Puede que sea lo que más te gusta, tal vez disfrutes del sexo diariamente, tal
vez disfrutes de la compañía de varios hombres en tu día a día. Puede que este
equivocado y dentro de tus gustos esté el del ser usada cómo objeto sexual en
una cama.
No te juzgaré si es
lo que te apasiona pues tal vez haya llegado a gustarte el olor de un hombre
encima de ti, su sudor recorriendo tu cuerpo y la dureza de su miembro
recorriendo tus manos, tu cuerpo y tu vagina a placer.
No te juzgo por ser
mujer o por ser dichosa disfrutando de buenas sesiones de sexo.
Pero te juzgaré por
no darte a respetar y por ser parte de una doctrina destructiva que puede haya
llevado a la desdicha a otras como tu, que tal vez incluso haya acabado con sus
vidas y con su convivencia en el hogar.
Te juzgaré por darle
a la mujer cosas por las cuales avergonzarse, te jugo por ser solo un
instrumento sexual, perdiendo así toda señal de humanidad en tu ser.
Tu integridad
profana no debe ni deberá ser amada por un hombre, pero quién soy yo para
hablar de esto, soy un hombre más que cae ante las tentaciones al ver a una
mujer hermosa, pero lo suficientemente caballero para decirle no a cualquiera
de tus ofertas.
Espero que la vida
tenga un buen futuro para vos, más sin embargo no creo que debas sentirte
orgullosa por la manera en la que te haz manejado, pues haz optado por el
camino fácil, vender tu cuerpo, deshacerte de tus sentimientos y sembrar
caricias falsas en cuerpos deseosos de ellas.
Aún así, alguien
debería darse tiempo para desvestir tu mente, en lugar de tu cuerpo.
Mis respetos para
ti, porque así lleves una mala vida, siempre serás una mujer.
H.M
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