Mal intencionado el
destino que me hizo quererte sin poder tenerte, anhelarte sin poder tocarte,
amarte sin poder siquiera poder verte.
Por alguna razón
estás tan lejos, hasta que pueda encontrarte llevar por la corriente me dejo y
mis sentimientos manejo de la manera adecuada, la indicada para encontrar
manera de poder a los ojos mirarte.
Quiero hablarte y
decirte mil cosas, que tal vez eres la rosa más hermosa que he visto, pero
cuyos pétalos no puedo tocar, eres la espina que en mi piel no se inca y el
agua que mis cimientos no logra regar.
Eres el sol que no
recibo y aún no concibo y no logro realizar, tampoco analizar porque tan lejos
de mi debes estar.
Espero algún día
encontrarte para poder besarte y mi cariño poder darte, tal vez en el amor de
mi vida convertirte y prometerte e incluso cumplirte que nunca en la vida
tendré motivos para herirte.
Maquiavélico destino
que nos separo al nacer, que nos hizo crecer independientes pero al mismo
tiempo dependientes de el amor que en la distancia profesamos.
Pero me quedo
tranquilo porque serás feliz esté o no yo allí contigo, me conformo con mirar
tu sonrisa y recibir caricias de la brisa, tranquila amor prohibido, el mar me
trae consigo tu fragancia.
Serás siempre, mi
amor en la distancia.
H.M.
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