Me he enamorado de lo imposible, de lo que puede ser y no será, no porque no pueda cumplirse o hacerse realidad, sino porque las grandes energías del mundo conspiran en mi contra cuando pienso en ti. Y cuando contemplo olvidarle, viene su aroma de mujer, la sonrisa de niña y con el frío filo de su belleza me roba los suspiros con una puñalada directa a los bajos instintos. Y me deja una herida viva, cada intento de cerrarla me roba un poco más de mi humanidad. Sé que despertaré algún día y estará cerrada la estocada que usted lanzó a las comisuras de mi boca, y será ésta como un libro cansado de contar su propia historia, sobre amor y dolor, sobre fantasías y algunos sueños rotos, pero allí estará, para abrirse otra vez cuando al amanecer piense como todos los días en lo hermosa que es tu sonrisa.
Veo miles de personas en mi día a día, ignoro la cantidad de ellas, así como ignoro sus pensamientos, sus anécdotas, por sus caras puedes clarificarlos: trabajadores, emprendedores, caminantes, amantes, soñadores, mentirosos, envidiosos, parias, escoria, sombras de quienes fueron alguna vez, inconscientes, inteligentes, irreverentes, discordantes, dementes, personas con delirios de grandeza que pasa hora a hora de su vida en un ajetreo constante, en búsqueda de un objeto, un objetivo, una promesa, la analogía perfecta de un Santo Grial, algo inexistente, distante. Jóvenes, adultos, ancianos, bebes, personas tanto en la cúspide, como en la flor de su vida. En los aspectos cotidianos de la vida podemos apreciarlos normalmente, más no sabemos quienes son, no conocemos sus nombres, desconocidos. Sigo mi camino, pensando en quien me sigue, e ignorando a todos aquellos que simplemente por casualidades y acciones de Dios y del destino, es...
Comentarios
Publicar un comentario