«Tres placeres trae la vida consigo…»
Así comenzaba, la página que esa noche decidí leer, de aquella majestuosa obra literaria.
—¿Cuales son estos placeres? - me pregunté, y más adelante fueron despejadas mis dudas.
«Cabalgar la carne, comer la carne, y meter carne dentro de la carne»
Insólito, pues ya no cabalgamos la carne, así sin más, perdimos el contacto que teníamos con nuestro alrededor, ahora cabalgamos estos caballos de acero, que muchas veces en lugar de darnos libertad, sólo nos dan otra prisión dentro de la cual podamos morir.
Y pues, si comemos, pero a duras penas puede comer el hombre al que su esfuerzo no rinden frutos, al que las pocas ganancias apenas alcanzan para sus pequeñas deudas, o el pago de sus impuestos. Comemos, y también perdemos cada vez un poco más de nuestra humanidad, ya que para subsistir nos mantenemos devorando todos los frutos que la Madre Tierra nos ofrece. Si, han leído bien, “ofrece", lo que no significa que tarde o temprano no debemos retribuir el favor, porque puede que en un futuro no muy lejano, ya no quede nada que ofrecer. Esta maldita humanidad y su falta de conciencia, sus ansias de poder y grandeza al parecer no traen consigo la virtud de la responsabilidad. Quisiera que entendieran de una vez, que el hecho de ser la epitome de la cadena alimenticia, también nos hace responsables de mantener el equilibro.
Y por último… el sexo.
¿Puede existir quién tenga quejas sobre el sexo? Podemos meter carne dentro de la carne, y deshacernos de las inhibiciones, del estrés diario, de la cotidianidad, de lo vacío, de lo efímero, de las banalidades, de nosotros mismos, de la vida, si así lo deseamos. Pero, ¿quién mira al sexo como una responsabilidad hoy día? ¿Quién lo mira como algo más que una forma de medir el sex appeal que tiene? ¿O su capacidad de conquistar-seducir las mentes débiles? Tener sexo tiene tantas consecuencias como quitar una vida, puede ser así de delicado, o puede ser tan divino como ese milagro, que crecerá en un vientre los próximos nueve meses luego de seguir los órdenes naturales que la vida trae consigo. Meter carne dentro de la carne, la línea más importante, la más resaltante, y lo más escandaloso de esta obra literaria, la manera en que se refiere al sexo, como un acto de brutalidad quizá. Pensemos bien, ahora, con detenimiento.
¿Qué hacemos aquí?
Porque estos son sólo 3 de los placeres de esta vida, no quisiera desvelar, la magnitud que acompaña y acarrea el resto de las cosas satisfactorias que tiene nuestra vida.
Sólo me queda desear, que seamos un poco más humanos, y que recuperemos un poco de la humanidad que hemos perdido.
HM.
HM.
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