Personas, vivencias,
historias.
Muchos con tantas
cosas en común que se pasan por alto, son ignoradas completamente en el día a
día, que también es común.
El mismo camino, el
mismo destino, el mismo entusiasmo de comenzar un nuevo día de nuestra vida,
altas expectativas y los resultados, como siempre no son lo esperado.
Emprender camino a
la gran faena diaria, esperando ilusionadamente encontrar al amor de nuestras
vidas en el camino, o deseando que el chico o la chica sexy con los que
compartimos a diario únicamente son los pasillos, se fije en nosotros.
Poder robarle un
beso y que esta persona lo responda, tener sexo casual en alguno de los
sanitarios de el recinto y olvidar todo lo que paso, para tener a un nuevo amor
platónico al próximo día.
Llegar a casa, sacar
las llaves, leer un libro o tirarte en la cama a mirar en la TV vuestro
programa favorito todos los días a las 8 p.m, abrir vuestras cuentas de Twitter
y Facebook y hacer comentarios que se olvidaran al pasar de los días, abrir el
refrigerador, mirar dentro a ver si alguna de las cosas que hay dentro,
complace tu apetito o antojo voraz por algo en especifico (chocolates, dulces,
Coca-Cola, pastel, etc.) y al mirar que no hay nada, abrir el congelador en
vano, porque solo están alojados los alimentos que darán el verdadero gusto a
los almuerzos de los próximos días, ya que los contornos son de poca
importancia en tu dieta, tomar agua en
el mismo vaso en el que no haz puesto tu nombre, para que todo en la cocina
tenga el mismo aire de uniformidad, tomas agua justo en ese vaso, que
consideras cómodo solo porque el borde no causa ninguna molestia a tus labios
resecos, que no tienen boca a la cual entregarle ningún beso que alimente las
ganas intensas de saciar la sed que llena tu alma.
Ir al sanitario y al entrar, deshacerte de tus
harapos, uniforme escolar etc., sentarte en el trono sagrado y esperar a que el
cuerpo reconozca que estás en el sitio donde este por casualidades de la vida,
sabe que debe satisfacer sus necesidades fisiológicas, tomar el papel
sanitario, depositarlo en tu mano (dándole las 3, 4 o 5 vueltas que no
utilizarás en su plenitud) y proceder en la primera tarea que exige la mayor
agilidad, esfuerzo y estrategia de tu día a día, limpiar tu trasero. Al pasar la prueba, mirar el papel, porque tu
propia intuición no es capaz de deducir por si misma que tu trasero esta lo
suficientemente limpio como para entrar a la ducha, doblarlo con delicadeza
como si fuera la seda mas fina existente y emprender en la segunda tarea mas
tediosa de tu aseado personal, doblar el papel sin ensuciar tus manos (el no
hacerlo adecuadamente, genera dificultades en tu proceso de aseado, ya que
debes lavar tu mano en el lavabo, que mayormente esta muy próximo a donde estas
ubicado/a en ese preciso momento, tomar jabón, limpiarte adecuadamente y luego,
en mayor acto de inocencia que puede tener un ser humano consiente, pasar la
nariz por el sitio que justamente acabas de limpiar, a chequear, revisar y/o
asegurarte de que el olor no ha desaparecido completamente, pero lo hará al
entrar a la ducha, así que prosigues), repites hasta que sea necesario, o hasta
sentir que ya no hay rastros de suciedad. Al culminar, entras en la ducha,
introduces tu cabello, luego un brazo, después el otro, una pierna, luego la
otra, aclimatas tu cuerpo a la temperatura del agua y mojas tu cuerpo, tomas el
jabón, disfrutas de la pequeña experiencia de pasarlo por tu cuerpo, deteniéndote
exactamente en tus genitales, para disfrutar morbosamente del pequeño coito
realizado con tu mano al limpiarlos(se aplica en mujeres), retiras el jabón,
disfrutas un poco mas del refrescante liquido, sales, te secas, te miras al
espejo y por momentos piensas o exclamar en voz baja: ¿Ese/a allí soy yo? ¡Una
espinilla! ¿Me veo bien? ¡Mírame las ojeras!.
Arreglar tu cabello
y dirigirte a tu alcoba, tomar ropa interior, obviamente alguna de tus
favoritas, ya que son pocas las que posees y justamente se ajustan a tus
necesidades, el resto solo los usas cuando estas en un apuro, o no se ha lavado
en tu casa desde ya hace una semana, y debes usar la ropa interior del año
anterior, que por cierto ya queda apretada, o muy pequeña, por el desorbitante
cambio en tu cuerpo en crecimiento.
Tomar tu pijama a
cuadros, tu short calientico, tu conjuntito sexy que usar para tentar a los
vecinos(mujeres), o simplemente, con el que te tomas fotos y le haces
"upload" en las redes sociales, obteniendo comentarios y/o para ganar
o perder algunos seguidores o amistades depende de tu aspecto en la provocadora
y reveladora fotito, regresar al estar, e ir apagando una a una las luces de la
casa, con prisa por sentir una ligera presión en la parte posterior de tu
cabeza, que no te permite voltear, pero por alguna razón, tampoco te deja ir
más rápido, entrar a tu cuarto en la pequeña carrera por el corredor, sentirte
seguro y tranquilo, asegurar la puerta y acostarte en la suavidad del lecho
vacio de tu cama, mirar la TV nuevamente, mientras tu mano secundaria, acaricia
tu abdomen, recorre el espacio vacio de tu cama, que esta por cierto muy fresco
o realiza un danza muy sexy que recorre todo tu cuerpo, para calentarse
finalmente en tus genitales, que por alguna razón, son la única parte que aun
conserva su calidez en tu cuerpo.
Poner el
temporizador para que el televisor apague en 30 minutos y poco a poco ir
cayendo en las garras del dios Morfeo, que poco a poco hace cerrar tus ojos con
sus polvos mágicos.
Soñar con sucesos
inexactos, caras desconocidas, que en algún futuro no muy lejano verás, pero no
recordaras que el único sitio donde haz visto a esa persona ha sido en un
sueño.
Y volver, muy
temprano en la mañana a levantarte, hacer tu cama, retirar torpemente el seguro
de tu puerta, y asomarte como en típica película de terror a ver si el asesino
imaginario ya no ronda en tu casa.
Bañarte, vestir, y
emprender de nuevo el camino, lentamente, hacia tu futuro incierto, tu faena
diaria, la misma ilusión de un día mejor, y la misma decepción con los
resultados.
¿Sueños? ¿Ilusiones?
¿Pensamientos? ¿Expectativas?-Cotidiano, típico, común.
Nada es lo que se
sueña, pero lo que tenemos nos hace felices.
H.M.
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