Otro día en la
cafetería, compartiendo en nuestro círculo de amigos como de costumbre,
discutiendo las anécdotas del día y comentando algunas cotidianidades.
Allí estás, tan
hermosa como siempre, dejando caer hebras doradas sobre tu maravilloso
semblante, dudo de la existencia de un hombre que aprecie tu belleza aún más de
lo que yo puedo hacerlo.
¿Y quién soy yo? Yo
soy el nerd de el grupo, el chico de las matemáticas, aquel al que todos acuden
para resolver algún problema numérico.
Si, ese mismo soy
yo, el chico tonto de el salón mientras tu eres una de las chicas más hermosas
que jamás se hayan visto.
Todos se preguntarán
que podemos tener en común, tan iguales como seres humanos, pero a la vez
distintos.
Lo que el resto no
sabe es lo que compartimos cada día, nuestro complot, una amistad fingida.
Lo que nadie imagina
es que este nerd se retira cada noche a tus aposentos, para adentrarse en tu
cuerpo, todo amor y sentimientos.
Nadie se imagina que
cada amanecer soy yo quién llena el aire con tus gritos de placer y quién al
despertar te hace enamorar cada vez más.
Un gran sorpresa fue
encontrarte aquel día mientras la ciudad recorría, encontrándote mujer en una
mirada, con ese vago sentimiento de que aún eras mía.
Te invité un café y
decidí retar tu inteligencia, llevando nuestra amistad un poco más allá y
rápidamente accediste, intentando demostrar como siempre que nada puede
intimidarte.
Y así marcamos
pautas a esta "amistad", amistad que se disfraza durante el día con
un simple "Hola" acompañado con un beso en la mejilla.
No existe despedida
en nuestro día a día, porque sabemos que volveremos a vernos entre sábanas para
jugar con nuestras ganas de explorarnos.
Y por la mañana
compartimos un café, para reanudar nuestras sesiones de amor de piel a piel.
Que placer tan
enorme encuentro en tu cuerpo y digo esto a sabiendas, de que te encanta lo que
tiene el mío para ofrecer.
Al salir de ese
lugar donde compartimos a hurtadillas sesiones de amor ininterrumpido e
intenso, vuelvo a ser yo el nerd, y tu la chica hermosa de el salón Nº15.
Nadie jamás
sospecharía que por las noches te hago compañía, que yo soy tuyo y tu eres mía.
H.M
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